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¿Qué cómo le hice para entenderlo?

número 0
año 1, 2002
Sección: en la familia

Pale


Cuando se pretende hablar acerca de un hermano o hermana, se piensa  en el amor fraternal, aquel al que nos inculcaron desde pequeños, diciéndonos frases como: " es tu hermana, cuídala", "préstale tus juguetes", "no peleen", etcétera.

Como reducir aquellos momentos: cuando jugábamos en la litera a "somos los gusanos…", o el partido de americano, sin olvidar claro los días de lluvia en que alquilábamos bicicletas para ir a ver cómo se besaban los novios en el parque. Y que tal cuando la etapa de tantas inquietudes y dudas, viendo como nos divertimos escondiéndonos para aprender a fumar, a beber y hasta besar, por supuesto que no podía faltar el juego de la botella, el club en la copa de un árbol.

Después de un rato, llegó otra etapa llena de nuevas dificultades. Cuando mi hermana y yo decidimos  salirnos de la casa de mamá y papá para vivir solas, pero juntas.

Qué gran experiencia, a la fecha la recuerdo con mucha alegría, ya que tuvimos que enfrentar y resolver situaciones que nunca serían igual acompañadas de otros hermanos y hermanas (por cierto muchos), de mi madre y mi padre. Finalmente en este nuevo espacio nos encontramos reflexionando acerca de las típicas preguntas: ¿quién soy?, ¿qué espero dentro de 5 años?, ¿qué quiero?, ¿qué onda con la pareja?

Preguntas que no se contestan durante una vida. Una noche, mi hermana y yo acostadas en la sala y a oscuras(se había ido la luz) iniciamos una plática, que nunca imaginé que acabaría de esa manera. Tomamos la decisión de que quien encontrara primero a su pareja, la otra tendría que salir del departamento.

Aproximadamente dos años después, yo me cambié a mi propio departamento, llena de sentimientos encontrados, confundida, con mucho miedo, pero segura del apoyo y respeto hacia la preferencia sexual de ella. ¿Pero,  qué sucedió en esos dos años? Pues muy sencillo, lo que tenía que suceder ella encontró a su princesita e iniciaron una relación que lleva hasta hoy 8 años. Pero que al inicio imaginarme siquiera a mi hermana besarse en la boca o tener relaciones coitales con otra mujer eran punto esencial para romper con las estructuras, prejuicios y falsas ideas de que el hecho de ser homosexual se reduce a las personas a lo meramente sexual. Cuando no es así.

Mi hermana no podría dejar de ser una mujer inteligente, bondadosa, deportista, colaboradora y ochenta mil cualidades y ¿por qué no? defectos que le conozco, para ser ahora solo una mujer lesbiana.

Reconozco que esta fase no fue nada sencilla, ni que se logra sólo por buena voluntad, disposición o por ser muy "open mind". Yo creo que va más allá de todo eso, no se trata solamente de entenderlo, tiene que ver con lo que hemos construido juntas  desde niñas, no sólo como hermanas sino como compañeras y amigas.
Un punto crucial en este proceso es y ha sido el hecho de que es ella quien después de una lucha tormentosa y difícil consigo misma, se definió y asumió como una mujer lesbiana.

El "problema" posterior, el grupo social, amigos, la hermana mayor, el papá, la aceptación, la exclusión, que como va a dormir con otra mujer, qué van a pensar los sobrinos, que si no va a tener hijos…y no sé qué, tantos pinches supuestos que culturalmente se nos han designado como parte de un rol.

Pero el llamado "problema" resulta muy sencillo en la medida en que es para los "otros" un "problema", es decir, no somos todavía capaces, sensibles, tolerantes -con una chingada- respetuosos de la preferencia sexual, autonomía y decisiones, con todo lo que ello implica, de mi hermana o de quien sea.

Por mi parte me siento afortunada y orgullosa de seguir aprendiendo y compartiendo con ella muchos momentos agradables que me permitan continuar conociendo cada vez más no sólo a mi hermana, sino a la especie humana, en toda su diversidad y manifestaciones.

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