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...tercera llamada, tercera

número 1
año 2, 2003
Sección: entrevista

Las Editoras


Conocí a Doña Jesu de una manera poco usual. Llegó al Hábito a disfrutar un "estreno" y el sitio estaba lleno. Caminó lentamente buscando un lugarcito, me percaté de su búsqueda y la invité a sentarse en nuestra mesa. Convivimos una amiga, mi pareja y yo. Me presenté con Doña Jesu e hice lo mismo con mis acompañantes.

Le preguntamos qué gustaba beber y pidió cualquier tequila y una coca. Nosotras saboreábamos un vino tinto. Ella iba elegantemente vestida, peinada y maquillada como pocas mujeres mayores de su edad, hacen.
Comenzamos a conversar acerca de las bebidas alcohólicas bromeando de sus efectos. Así inicia nuestra charla tan amena y alegre:

Doña Jesu: ¿Viene siempre a los "estrenos"?
Vengo diario, siempre me divierto mucho, siempre hay algo diferente.

Preguntamos cuántos hijos tiene y qué lugar ocupa Jesusa. Ella comenzó a recordar amenamente su pasado y explayándose nos compartió su vida familiar.
Me llamó mucho la atención que comentara que a todas sus hijas e hijos los enviara a estudiar a escuelas religiosas, pero desatinando de las religiosas, y ahí justamente la interrumpí preguntando:

¿Porqué envió a sus hijos a ese tipo de escuelas si no está de acuerdo con ellas?, y ella simplemente agregó:
"Pues para que se dieran cuenta lo que es la iglesia, por eso soy "Atea Guadalupana", e inmediatamente, nos mostró su bolso de mano bordada con lentejuelas de colores, ¡¡¡OH SORPRESA!!!!!, Nada más y nada menos que la imagen de la virgen de Guadalupe. "Solamente creo en la Guadalupana, nada más", agregó.

Ja, ja, ja, reímos todas al unísono.

Después retomó la plática familiar recordando su pasado y comentando vivencias de su difunto esposo médico cirujano, que por cierto fue uno de los fundadores del Hospital Gea González.
Continuó compartiendo sus recuerdos, nosotras mirábamos y escuchábamos atentamente su conversación y reíamos de sus chascarrillos.

Nuevamente la interrumpí y le pregunte ávidamente, que cómo había sido para ella el saber de la preferencia sexual de su hija considerando la época, las tradiciones y valores culturales desde entonces, y respondió rápidamente sin titubear:

"Mientras mis hijas e hijos sean felices, a mi no me importa como lo sean"… Y así continuamos disfrutando del estreno que anunciaba la tercera llamada.

 

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