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Entre ser docente y ser homosexual

número 2
año 3, 2004
Sección: en la academia

Pale


Es muy común escuchar entre docentes el discurso acerca del deber ser, del camino que deben seguir los alumnos para encontrar la verdad en el conocimiento, como cada docente lo hemos hecho. Sin embargo prevalece una doble moral, me refiero específicamente a planteamientos muy en boga y vanguardia, como: diversidad, interculturalidad, respetar la individualidad, etc. Planteamientos que atienden a posturas abiertas y centradas en el individuo y sus particularidades, sin olvidar lo social. Pero en la práctica, es decir, en el enfrentarse a realidades que no están escritas en los textos que sustentan a la práctica educativa, se escuchan aberraciones, como:

                “¿Ya  viste a la maestra?, dicen que es lesbiana, imagínate y
                atiende a niños!,
                " ...ése fue mi alumno, lástima que sea gay"
                "…el problema de esta niña es que su mamá vive con otra mujer, imagínate que cosas no verá...”

Estas y otras ideas evidencian concepciones acerca de ser docente, necesariamente desde lo instituido, como el currícula, no se vale salirse de esos parámetros de normalidad, claro definida por el Estado.

Si bien es cierto cabe recordar que el modelo que a la fecha prevalece sobre la formación de docentes sigue haciendo énfasis en el docente como el apóstol, el ejemplo a seguir, sin embargo existen afortunadamente muchas investigaciones(Adorno,  Zúñiga, 1993, Agraham, 1982, Glazman, 1986, entre otros) que han puesto en tela de juicio, el difícil proceso que implica la configuración del ser docente.

Cecilia Fierro(1987) afirma que la docencia, como actividad principal del maestro , es una actividad multideterminada y atravesada por dimensiones, entre las cuales se señala a la dimensión personal y a la valoral, además de las que tienen que ver con lo pedagógico-didáctico.

Esta dimensión personal alude a  la identidad, convicción y vocación del ser docente, considerándolo no sólo como un maestro sino como un sujeto social e individual que tiene deseos, aspiraciones, una ideología determinada y una capacidad para decidir sobre su persona.

Siguiendo a Adorno( citado por Glazman, 1986: 15), y sin ánimo de profundizar en los sustentos que plantea, caracteriza al docente desde el poder que se ejerce a través del conocimiento y la autoridad, pero además:

“...en los ámbitos de la sexualidad y el erotismo Adorno señala al maestro como un sujeto que a la vez funge como figura narcisista y castrado (en el sentido freudiano, de tendencialmente excluido de la esfera erótica). En otras palabras tiene la doble tarea de encontrar a los alumnos y conducirlos con su flauta por la vía del conocimiento y simultáneamente, controlar su propia dimensión erótica.”

¿Cómo es recibido un docente que además de decidir sobre su profesión, decide sobre su vida sexual, en este caso la homosexualidad? 
¿A qué tipo de situaciones se enfrenta y cómo las resuelve?
¿Qué sucede en el ámbito laboral, si se parte de que dentro del familiar resulta muy doloroso y difícil de aceptar?

Al respecto un compañero, honesto con él mismo, dice:

“las situaciones difíciles se dan porque la gente quiere que actúes como la generalidad, que tengas los mismos gustos, el mismo rol...por mi forma de ser...no me llama la atención, por ejemplo entre hombres, hablan de mujeres, solamente de mujeres y sus aventuras...pero con mis amigos (gays), no sólo se habla de eso.

Cuesta mucho trabajo que te respeten...yo he llegado a confrontar a los compañeros (varones). Un día yo revisaba unas revistas y un maestro en particular, que siempre se mofaba cuando yo estaba presente, pasó por ahí en el momento en que yo hojeaba la publicidad sobre lencería, él me dijo en son de burla: “¿ahora si te vas a motivar?- a lo que yo contesté con seguridad y seriedad- “yo no necesito de eso, pero a lo mejor usted sí!

He manejado mucha gente, trabajé en reclusorios y otras instituciones y nunca he tenido problemas con mi opción sexual, le he llegado por la parte afectiva y el trabajo.

Desde que era niño tuve tendencias a ser homosexual, recuerdo que un día en 4ºde primaria, el maestro estaba viendo enunciados, y anotó, “Felipe juega con muñecas”. No recuerdo lo que sentí en ese momento, pero sí recuerdo la burla de mis compañeros...el maestro lo borró y escribió “la niña”.

En secundaria no tuve ningún problema o agresión. Aquí en la Normal (Benemérita Escuela Nacional de Maestros), he tratado de ser respetuoso y exigente sobre todo con los hombres.

En el curso de verano pasado, reprobé a varios alumnos. Dos de ellos se acercaron a ofrecerme alternativas (sexuales) para regularizarse, pero me negué y no obstante los evidencié delante del grupo. Los alumnos-docentes asumieron su responsabilidad.

De ahí que no permito en mi trabajo, que los alumnos se acerquen a mí, que sepan de mi vida privada.

Una vez, recuerdo que encontré a un alumno en la disco, un alumno muy participativo e inquieto. Al verme ahí me hizo un panchote, diciendo: “porqué usted, usted no debe ser así”
No le dije que era gay, pero le contesté que lo que él hacía ahí, yo también lo hacía. En la siguiente clase, se sentó y jamás intervino ni participó en clase.

Otro compañero que me molestaba mucho, lo encaré y le dije: “qué chingados quieres? y dejó de agredirme”

No se trata con esto de hacer generalizaciones sino abrir un campo de investigación y discusión que se ha quedado al margen por la cantidad de mitos y tabúes que prevalecen y que inciden en la formación de docentes y en el ser docente.

¿Qué sucede cuando es una maestra(mujer)la que a su vez es lesbiana?
¿Se asume como tal?
¿Lleva una doble vida, en la escuela es la maestra y fuera de la escuela es lesbiana?

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Tabúes relativos a la profesión de enseñar.
  • Adorno, Theodor, (1986), en Raquel Glazman (antologista).La docencia: entre el autoritarismo y la igualdad. Ediciones el Caballito. SEP, pp. 13-26
  • Un imaginario alienante: la formación de maestros.
  • Zúñiga Rodríguez, Rosa maría, en Revista “Cero en Conducta”, año 8, núm. 33-34, especial, mayo de 1993 , México, pp. 125-154.
  • La imagen que los alumnos tienen del enseñante.
  • Agraham Ada(1982), en El mundo interior de los enseñantes, editorial Gedisa, Barcelona, pp. 58-811.

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